Laura Luna Martín, alumna de prácticas del Grado de Psicología.

Como cada año, el 30 de noviembre se celebra el Día Internacional de la lucha contra los Trastornos de la Conducta Alimentaria (TCA).

Según la Asociación Española para el Estudio de los Trastornos de la Conducta Alimentaria, más de 400.000 personas padecen algún tipo de trastorno de la conducta alimentaria en España, la gran mayoría menores de 25 años. De hecho, los TCA son la tercera causa de enfermedad crónica en la adolescencia.

¿Qué es un Trastorno de la Conducta Alimentaria?

Se define como Trastorno de la Conducta Alimentaria (TCA) toda alteración en la alimentación que conduce a un deterioro en la salud física y mental de la persona que lo padece. Los TCA también afectan gravemente al entorno social y familiar de las personas afectadas.

¿Cuál es el perfil de los pacientes con TCA?

El TCA se da con mayor frecuencia en adolescentes y mujeres jóvenes, coincidiendo con la etapa de la adolescencia, en la que se producen más cambios corporales.

En España, la tasa de prevalencia del Trastorno de la Conducta Alimentaria en adolescentes se sitúa entre el 4,1 y el 4,5%. Es decir, afecta a 1 de cada 10 chicas adolescentes.

La edad con la que se inician los TCA varía en función del tipo de trastorno, pero podríamos decir que habitualmente la Anorexia Nerviosa aparece entre los 13 y 18 años, mientras que la Bulimia Nerviosa suele darse en personas de entre 18 y 25 años.

¿Qué factores pueden influir?

  • Sexo femenino.
  • Adolescencia.
  • Predisposición genética.
  • Rasgos de personalidad ansiosa, perfeccionista o exigente.
  • Baja autoestima.
  • Obesidad infantil o familiar.
  • Ambiente familiar sobreprotector o de sobreexigencia.
  • Antecedentes familiares.
  • Estilo educativo.
  • Presión social respecto a la imagen corporal.
  • Actividades deportivas o profesiones de alta exigencia física.
  • Cánones de belleza impuestos por la sociedad.

¿Hay varios tipos de TCA?

Los TCA más frecuentes y conocidos a nivel general son la anorexia nerviosa y la bulimia nerviosa, aunque existen muchos otros, por ejemplo:  

  • Trastorno por atracón: consiste en episodios habituales de ingesta compulsiva de alimentos, generalmente muy calóricos. La persona que padece este tipo de trastorno pierde el control sobre la comida.
  • PICA: consiste en comer sustancias sin aporte nutritivo, como arena.
  • Trastorno por rumiación: las personas afectadas regurgitan repetidamente los alimentos.
  • Trastorno por evitación y restricción de alimentos. Suele comenzar antes de los 6 años e implica la incapacidad para seguir una dieta variada y equilibrada por el rechazo a multitud de alimentos.
  • Vigorexia: las personas que la sufren están obsesionadas por lograr un cuerpo musculoso. Para ello hacen ejercicio de manera compulsiva y siguen dietas estrictas.
  • Ortorexia: consiste en una preocupación excesiva por la comida sana, que afecta a la salud física y emocional de las personas que la sufren, impidiéndoles llevar una vida social y familiar normal.
  • Adicción a la comida: del mismo modo que existen personas adictas a otro tipo de sustancias, podemos encontrar personas adictas a la comida o a algunos alimentos en concreto.

 ¿En qué se diferencian la anorexia nerviosa y la bulimia nerviosa?

Las personas con Anorexia Nerviosa rechazan mantener un peso corporal mínimo normal, ya que tienen una alteración significativa de su imagen corporal y suelen no ser conscientes o negar la gravedad de la situación. Además, presentan un miedo intenso a ganar peso, se pesan de manera continua varias veces al día y pueden llegar a conocer las calorías exactas de cada alimento que consumen.  

La anorexia se manifiesta por una excesiva pérdida de peso debido al ayuno impuesto por la propia persona. A menudo, aparte del bajo peso, presentan un estado de ánimo indiferente, irritabilidad, insomnio, amenorrea, etc.

En el caso de la Bulimia Nerviosa, las personas se pasan por episodios repetitivos de ingestas excesivas, rápidas y a escondidas, generalmente de alimentos muy calóricos y poco sanos, seguidas de conductas compensatorias o purgativas, como el uso de laxantes y diuréticos e, incluso, la provocación de su propio vómito.

Los atracones suelen tener relación con situaciones emocionales como problemas interpersonales, laborales, etc. y suponen un alivio transitorio para la persona, pero siempre van seguidos de sentimientos de culpa, vergüenza y autodesprecio.  

Las personas con Bulimia Nerviosa también sufren una distorsión de la imagen corporal y dan una importancia excesiva al peso e imagen de sí mismos y de otras personas. Sin embargo, la enfermedad suele pasar desapercibida porque, aunque haya alteraciones en la percepción, no necesariamente existen alteraciones en el peso.

¿Qué podemos hacer ante los TCA?

Una vez descubierto e identificado el problema, es imprescindible que el paciente reciba un tratamiento adecuado por parte de profesionales de la salud de atención primaria y profesionales de la salud mental, que le acompañando durante todo el proceso de enfermedad. Además, existen multitud de asociaciones que pueden suponer un gran apoyo para pacientes y familiares.

Es importante que todos prestemos atención a las posibles señales mostradas por familiares o amigos, ya que un diagnóstico temprano es muy beneficioso para la recuperación de los pacientes.

Además, todos podemos contribuir a evitar los TCA a través de la concienciación y la tolerancia hacia todo tipo de cuerpos y bellezas.

¿Cómo se aborda un TCA desde la psicología?

Como psicólogos, podemos realizar diferentes intervenciones con la finalidad de que la persona con TCA recupere el gusto por comer, el gusto hacia sí misma y el gusto por relacionarse. Una de las intervenciones es eliminar la imagen corporal distorsionada, haciendo que la persona se acepte a sí misma y se encuentre a gusto con cada una de las partes de su cuerpo. Relacionado con esto, un objetivo importante se basa en aumentar la autoestima, pues, si conseguimos eliminar esa imagen corporal distorsionada, la persona ganará confianza y seguridad en sí misma. Para ello, también la intervención se dirige a desarrollar estrategias y habilidades de afrontamiento, para superar los obstáculos y dificultades de una manera eficiente. Por último, nos centraremos en mejorar el apoyo social de la persona, sobre todo el familiar, para que esta se sienta arropada en todo momento y no perciba que está sola ante el problema.

Si crees que tú o alguien de tu entorno sufre un TCA y necesitas asesoramiento más detallado sobre este tema, puedes contactar con nuestro equipo de psicología en el 91.488.89.28/29 o en citas@urjc.es