La terapia ocupacional desempeña un papel esencial en la mejora de la calidad de vida de las personas con discapacidad, ayudándolas a alcanzar la máxima autonomía posible y una participación activa en sus actividades diarias.
Tal y como recoge una reciente publicación de iSanidad, la intervención del terapeuta ocupacional no se centra únicamente en la rehabilitación, sino también en adaptar el entorno, potenciar capacidades y favorecer la inclusión social, siempre desde un enfoque centrado en la persona.
Según explica María Sancho Valero, el objetivo es que cada persona pueda desenvolverse con mayor independencia en su vida cotidiana y participar activamente en su entorno familiar y comunitario.
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