Cada 7 de abril se conmemora el Día Mundial de la Salud, coincidiendo con el aniversario de la fundación de la Organización Mundial de la Salud (OMS) en 1948. En 2021, el día Mundial de la Salud se celebra bajo el lema “Construir un mundo más justo y saludable” y tiene como objetivo poner el foco sobre las grandes desigualdades que existen, tanto en el acceso a los servicios de salud, como en otros factores que tienen una influencia determinante en el estado de salud de las poblaciones: calidad del aire y el agua, seguridad alimentaria, conocimiento sobre hábitos saludables, sistemas de salud pública, etc.

Desgraciadamente, la situación de crisis sanitaria que venimos viviendo desde hace ya más de un año por la pandemia de Covid-19 ha hecho que durante los últimos meses hayamos sido más conscientes que nunca de la importancia de la salud para nuestra vida.

 La OMS define la salud como “un estado completo de bienestar físico, mental y social”. Por tanto, la salud no debe entenderse solo como la ausencia de enfermedades, sino que implica una situación de bienestar a nivel físico y emocional. Gozar de una buena salud depende de muy diversos factores y, aunque hay algunos que no dependen de nosotros, como la genética o la contaminación del aire, hay otras muchas cosas que sí podemos hacer para cuidad nuestra salud. 

De hecho, según los expertos, el 80% de las enfermedades cardiovasculares y un 30% de los cánceres podrían evitarse con buenos hábitos de vida.

Por eso, desde la Clínica Universitaria queremos celebrar este Día Mundial de la Salud compartiendo contigo unos sencillos consejos para mejorar nuestra salud y calidad de vida.

Cuídate con tu alimentación

Seguro que has escuchado eso de que “una manzana al día mantiene al doctor en la lejanía”. Y es cierto. Seguir una alimentación equilibrada es uno de los métodos más eficaces para controlar los factores de riesgo cardiovascular, por ejemplo. También está demostrado que una mala alimentación puede favorecer la aparición de diferentes tipos de cáncer e incluso enfermedades mentales.  

Basa tu alimentación en productos de origen vegetal y alimentos poco procesados, evita el consumo de azúcar y adapta las porciones a tus necesidades energéticas. También es importante beber dos litros de agua al día y combinar de forma saludable los distintos nutrientes.   

Olvídate del sedentarismo

La OMS recomienda practicar al menos 150 minutos de ejercicio moderado a la semana. Puedes aprovechar para pasear hasta el trabajo, montar en bici, bailar o realizar la actividad que más te guste. Además de ayudarnos a prevenir multitud de enfermedades y a controlar nuestro peso, el ejercicio es muy útil para combatir los problemas de estrés o ansiedad.

 

Descansa lo necesario y relájate

Nuestro sistema nervioso necesita descansar entre 6 y 8 horas al día para funcionar a pleno rendimiento. La calidad del sueño también es importante, así que dale a tu descanso la importancia que merece (rutinas de sueño, colchón adecuado, etc.).

También es importante buscar momentos de relajación en los que evadirnos de las obligaciones y preocupaciones de nuestro día a día. Reserva unos minutos al día para ti y úsalos para leer, pasear, meditar, escuchar música, etc.  

Escucha a tu cuerpo

Prestar atención a las señales que envía nuestro cuerpo puede ayudarnos a identificar problemas de salud incipientes.

Consulta con un especialista si observas alguna de las siguientes señales: 

  • Cambios bruscos de peso
  • Cambios en el color o la frecuencia de la orina o las deposiciones
  • Alteración en nuestros niveles de energía o problemas de sueño
  • Alteraciones en la textura o color de las uñas
  • Problemas de salud oral, que pueden ser síntoma de otras enfermedades
  • Cambios en el periodo menstrual (regularidad, cantidad, dolor…).
  • Problemas de cicatrización, que pueden indicar problemas en el sistema inmunológico trabaja de forma correcta.
  • Piel seca. Al igual que la boca, la piel también puede darnos pistas sobre la existencia de otras enfermedades.

Además, es importante que nos realicemos chequeos de manera periódica para controlar ciertos valores que influyen muy negativamente en la aparición de accidentes cerebrovasculares y cardiovasculares, diabetes e, incluso, algunos tipos de cáncer. Mantén siempre bajo control estos cinco valores: